
Beco nace para utilizar la inteligencia de los sistemas domóticos con el propósito de optimizar la capacidad de sus respuestas. El código, desarrollado internamente, coordina y optimiza de forma única los recursos humanos, acelerando el proceso de aprendizaje automático de manera innovadora y eficaz. Como resultado, Beco logra respuestas más idóneas y capaces de anticipar las necesidades individuales de cada usuario.
Una clara apuesta por el bienestar y la comodidad mediante la integración de nuevas tecnologías. Facilitando al usuario alcanzar los mismos resultados con una inversión reducida de tiempo y esfuerzo.
Iniciar la incursión en el mercado demandaba una evaluación previa y profunda de la compañía, que resultó fundamental para comprender la cultura y filosofía de Beco. Asimismo, se llevó a cabo un análisis exhaustivo del sector a largo plazo, incorporando las tendencias del mercado y los insights del consumidor. Estos elementos proporcionaron las claves necesarias para alinear de manera precisa la estrategia de marca con la cultura interna de la organización y, a su vez, nos permitió satisfacer las demandas del mercado de manera efectiva.
Como resultado la nueva marca adopta un enfoque elegante y minimalista que establece una conexión profunda con el usuario y nos permite mostrar una visión altamente sofisticada de la domótica, reflejando la revolución tecnológica llevada a cabo y proyectando el posicionamiento diferenciador de Beco.


Creamos un logotipo que aprovecha de manera hábil los elementos gráficos arraigados en el imaginario de las telecomunicaciones y los integra coherentemente con el nombre de la marca. Para lograr una adaptación fluida en diversos soportes, elegimos una tipografía moderna y versátil.
El sistema visual incorpora las ondas como elemento principal, simbolizando la capacidad de gestión y automatización de Beco en cualquier contexto. A su vez, refuerza la promesa de marca de ofrecer sinergias entre tecnología y calidad de vida al liberar a los usuarios de las tareas diarias y fomentar las conexiones personales. Conectar para desconectar.
La paleta cromática se compone principalmente de negro y gris claro, proporcionando a la marca la sofisticación necesaria para encapsular el expertise y la especialización en proyectos de altas prestaciones. La inclusión del turquesa oscuro como color secundario acerca la identidad visual al ámbito tecnológico, generando un marcado contraste entre los tonos principales.





Uno de los mayores desafíos del proyecto era la necesidad de diseñar un producto final que no solo debía responder a una demanda tecnológica, sino que también debía aprovechar la oportunidad para reforzar la narrativa visual de manera cohesiva con el fin de obtener una expresión tangible de la marca. Para lograrlo, colaboramos con los equipos internos de diseño de Beco, buscando comprender las necesidades funcionales y técnicas del producto digital y físico.
La interfaz digital combina con los assets más importantes de Beco, que se adaptan a las diferentes funciones, creando composiciones y animaciones que facilitan su utilización.
De la misma manera, la central domótica incorpora colores, formas y materiales que armonizan con la narrativa visual de la marca y ayudan a cumplir con la integridad estructural del dispositivo.






Uno de los puntos fundamentales para Beco era garantizar una conexión estable en todas las áreas. Por ello, la identidad de marca se extiende y abarca todo tipo de soportes, corporativos, comerciales y de comunicación, con una dirección de arte específica que cuida cada detalle y potencia la calidad.
La continuidad generada refuerza los vínculos entre todos los elementos de la marca y ayuda al usuario a construir un concepto de marca sólido y próspero, que le permite identificar todos los momentos en los que Beco está presente durante su día a día.



